ARNO STERN

Cuando descubrí a Arno Stern el concepto de "arte infantil" cambió por completo. La palabra arte libre, o mejor "expresión creativa" cobró entonces unos matices más puros, pulidos.
Cuando trabajo intento intervenir lo mínimo en el trabajo de los niños con el objetivo de que mis juicios o mis experiencias no interfieran en su creación y su visión del mundo.
Pero, acostumbrada a partir de unos objetivos de trabajo, esta tarea resulta tremendamente difícil. Desaprender es más complicado que aprender y en esta sociedad en que se valora el resultado final de una creación y no su proceso, por rápido y corto en el tiempo que haya sido, es aún más complejo.
La mayoría de gente juzga el trabajo de un educador como guía, como aquél que da pautas a los niños, les enseña lo que está bien y lo que está mal, juzga los "resultados"...
Cuando tu trabajo es apreciar el trabajo de los niños, asistir a sus demandas, dejarles libres porque con ello les abres las puertas del aprendizaje, la mayoría de gente no llega a comprenderlo.
El trabajo de Arno Stern en París ha sido seguido e inculcado en todo el mundo con resultados extraordinarios, niños felices que se desarrollan en todos los aspectos, personas que se expresan, como si de repente y por fín tuviesen aire para respirar.